Alguna vez te has preguntado ¿Cuál es la verdadera importancia del padre en la crianza de los hijos e hijas? ¿Cómo influye en su vida? ¿Les afecta el no criarse con una figura paterna? ¿Tiene algo que ver con su comportamiento?

Tener una familia es fundamental, es la forma en que crecemos, la que determina nuestra personalidad y cómo vamos a llevar nuestra vida cuando seamos mayores. Además de que seguiremos el ejemplo de nuestros padres siempre.

Muchos niños son criados solo por su madre, dado que por alguna razón el padre ya no está, pero, ¿qué impacto puede ocasionar en aquellos niños que crecieron sin un padre? Ahora precisamente vamos a hablar sobre la importancia del padre en la crianza de hijos e hijas.

¿Por qué el padre debería estar presente?

padre en la crianza de hijos e hijas

La importancia del rol paterno en la vida de un niño pequeño es igual que el de la madre, aunque muchos crean que solo es relevante aquel primer vínculo fuerte que comienza a formarse desde la gestación, el cual es el vínculo materno.

Una figura paterna es fundamental para el desarrollo autónomo del niño, tanto desde su anatomía, el cumplimiento de sus responsabilidades, y su crecimiento personal. Por esto y más los hijos necesitan de la crianza con su padre.

  • Cuando un niño crece con más de una figura que le da cariño y apoyo, con más de una persona que lo protege, este niño va a ir desarrollándose con la fortaleza necesaria para enfrentarse a la vida.
  • Los padres son quienes aportan la autonomía del niño, ayudan en el proceso de independencia, que no sean tan necesariamente dependientes de la madre.
  • Los padres son una figura y ejemplo masculino para los niños, y para las niñas les ayuda a aprender a diferenciar los sexos.
  • Asimismo, la presencia del padre en la crianza de sus hijos no solo es beneficiosa para los niños, sino también para las madres, dado que esta se va a sentir sin tanta carga emocional y va a compartir las responsabilidades, va a ser cuidada y protegida, y eso le va a dar el ánimo y la fuerza necesaria para continuar con su labor, sobre todo en los primeros meses que son los más difíciles.
  • Gracias a la presencia del padre, el niño va a desarrollar fácilmente una personalidad, además de aprender a tener confianza en sí mismo. Lo que es muy fundamental ante la necesidad que tendrá en el futuro de adaptarse cuando comience a interactuar con otras personas.
  • El padre es quien impulsa al hijo a abrirse al mundo que le rodea, así como también a los demás. Los hijos aprenden gracias a los padres que es muy importante socializar con los demás, lo que desarrolla su interior.
  • Los padres también ofrecen una figura que suscita el esfuerzo propio, la constancia y la responsabilidad para lograr sus metas. Además brindan el apoyo y la comprensión cuando sus hijos enfrentan momentos difíciles.
  • Si ha formado parte de la vida de su hijo, es amado y respetado por él, se convirtió en una figura central en la vida de este. Por lo que fue capaz de transmitirle los valores necesarios, los límites, las reglas, y aprender a ser escuchado y a escuchar.
  • En épocas pasadas, el padre solo era el sustento de la familia, era considerado como aquel que provee la manutención de los hijos, una figura autoritaria y distante, que no se envolvía tanto en las tareas cotidianas del hogar, mucho menos a vincularse profundamente con los hijos, y esto obviamente trae consecuencias en el futuro, aunque muchos no le tomen la suficiente importancia, ya que la figura del papá es fundamental sobre todo durante la adolescencia, esto solo si él estuvo presente durante su infancia.

 

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¿Desde cuándo se forma el vínculo paterno?

 

padre en la crianza de hijas

El vínculo de la madre y del hijo comienza desde la gestación, ya que ella es capaz de sentirlo dentro de sí. Esto no es lo mismo para el padre, ya que él está viviendo la experiencia a través de la mujer.

Por ello es recomendable que el padre se vaya involucrando en el vínculo desde antes de que el bebe llegue al mundo. Esto se logra participando en los controles prenatales, observar el desarrollo del bebé en las ecografías, escuchar su corazón, hablándole; todos estos son los detonantes para que esta relación afectiva se vaya consolidando.

Dado que en los primeros meses, el bebé solo tendrá un vínculo fuerte con la mujer, ya que se encuentran cerca desde el período de gestación, será importante que el padre poco a poco vaya incorporándose en el vínculo. Este es un proceso mucho más lento, pero poco a poco se va a ir fortaleciendo el lazo entre el padre y el hijo.

Cuando el bebé nace, va asociando el olor y la voz de la persona que lo calma y es capaz de reconocerlo como una figura que le da seguridad y protección. Por lo tanto, si ambos padres interactúan con él de la misma manera, él niño va a sentirse seguro con ambos y se irá formando aquella base esencial donde comienza a desarrollarse su autoestima y la seguridad personal.

Los hijos son conscientes de la presencia del padre, aunque no lo creas, desde que son muy pequeños. Ellos sienten y registran a sus padres desde la manera en que le hablan, lo miran, lo acarician, lo abrazan, lo llevan en brazos, lo duermen, le enseñan a caminar o a jugar, si valora sus logros, lo felicita o lo critica para ser mejor, todos estos aspectos fortalecen el lazo entre el padre y el hijo.

Aunque crean que cuando son muy pequeños no es tan importante, es en esta etapa donde se realizan esos pequeños pasos al desarrollo. Donde el padre tiene un papel fundamental en la familia, la crianza y mundo de sus hijos.

Los padres, como un equipo complementario, marcan la vida de sus hijos, dado que se transforman en los ejemplos a seguir que lo sustenta en varios aspectos de su vida. Así ellos irán fortaleciendo la seguridad en sí mismos, la autoestima, la estabilidad emocional y afectiva. Desde que somos muy pequeños son nuestros padres quienes nos enseñan cuál es la importancia de querer a los demás y sentirnos queridos.